martes 26 de febrero de 2008

Un rayo de luz para las tinieblas de un niño

Un día por la mañana vino a visitarme el señor Tanaka, pintor de cuadros al óleo, portador de una carta de presentación que le había dado un amigo mío. Traía de la mano a un nene lo más mono, pero ciego. El señor Tanaka dijo: “Este es mi hijito Teiichi, de cinco años. En su primera infancia se me enfermó de la vista, y como era cuestión de vida o muerte se le operó de ambos ojos y hubo necesidad de extraérselos. Mi esposa y yo queremos para nuestro nene una luz que alumbre sus tinieblas, que brille durante todo el curso de su vida. Hemos pensado en la música y vengo a rogarle queme lo acepte entre sus discípulos de violín”. Contemplando aquella inocente criatura que por el resto de su vida tendría que caminar a tientas y orientarse por el tacto, no pude evitar que los ojos se me llenasen de lágrimas. No podía asentir de inmediato al ruego de su padre, pero tendría que inventarme la manera de adiestrar a un niño totalmente ciego. Por eso le contesté: “Por favor, espere una semana. Si en ese término llego a convencerme de que podría enseñarle y a sentirme seguro de ello, ya me encargaré de que el experimento resulte un éxito”.
Aquella noche, en la quietud de mi salón de estudio, me di a cavilar sobre tan peliagudo problema. ¿Como se le enseña a un niño ciego? No tenía la menor idea. Al cabo de un rato se me ocurrió de pronto que el primer paso sería igualar mi situación a la de un ciego. Me levanté de la silla y apague la luz. En tiniebla absoluta volví asentarme. “Bueno, ahora estamos iguales”, razoné. “tengo que saber lo que es vivir en tiniebla absoluta para así entender ese mundo sin luz del no vidente”. La habitación me parecía estar vacía. No veía mi violín ni mi arco, aunque sabía que allí estaba. Las cuatro cuerdas…las posiciones…levantar el arco un poquito y dejarlo caer otro tanto para pasarlo de una a otra cuerda…la dificultad de tocar el violín… ¿Cómo hacer que el niño comprendiese todo eso? En aquella lobreguez suma caminé a tientas hasta dar con el instrumento y sacarlo con el arco del estuche, y empecé a tocar. Al parecer, para mí es lo mismo hacerlo con luz o sin ella, ya que suelo tocar con los ojos cerrados. Tenía perfecta noción de donde estaba la punta del arco, dónde las cuerdas, el puente, las posiciones. Lo “veía” todo. A veces cierro los ojos mientras toco sin pensar en que lo estoy haciendo. Pero fue entonces cuando me di cuenta de que a veces no nos valemos de la vista, sino que por medio del kan disponemos de sensibilidad necesaria para tocar.
A fuerza de practicar adquirimos vigor físico mayor de lo corriente: Es que con esa actividad vital se engendra en nuestro cuerpo y mente una energía poderosa, que es la cualidad del kan, por medio de la cual podemos vencer todas las facultades. He ahí por qué en aquel mundo a obscuras que era mi habitación, donde no veía nada a la derecha o a la izquierda, podía de todos modos tocar el violín. Y entonces…
Se me abrieron los ojos del espíritu….
“Pues, ¿como no? Haré que el chiquitín de Teiichi vea el violín, el arco, las cuerdas. No tendrá necesidad de los ojos del cuerpo si consigo enseñarle a hacer uso de los del alma”, dije para mis adentros. Fue así como decidí cuál sería el principio fundamental de mi técnica de enseñanza. Después me inventé el método. A la semana justa se me presentaron el señor Tanaka y su esposa con el nene. Les dije: “Ahora, a cooperar y unir esfuerzos para que se le abran a Teiichi los ojos del espíritu”. Agregué que tenía que prepararse para un largo periodo de agotador esfuerzo y hacerse de la devoción indispensable para llevar esa resolución a feliz término. Y así empezaron las clases. Aun teniendo en cuenta que tenían que hacerlo por la felicidad de su hijito, los esposos Tanaka cooperaron admirablemente. No habrá palabras con qué describir las angustias y penalidades que sobrellevaron, pero el caso es que su sueño dorado se convirtió en realidad: pusieron un rayo de luz en el corazón de su hijito.
kan; lo que los japoneses llaman intuición o sexto sentido

Por Shinichi Suzuki en “Hacia la música por amor"

Vanessa Mae - Nessum Dorma


lunes 25 de febrero de 2008

...un desafío, quiza, a nuestra propia existencia...

“Quien mejor que Beethoven
para entender que una limitación física
no puede doblegar al espíritu del hombre cuando éste es fuerte,
para entender que a pesar de la amargura que produce
se puede seguir sintiendo amor por la humanidad,
para saber que el amor por el arte
puede llevar a un hombre a seguir escribiendo melodías, acordes y ritmos
que su oído jamás ha de disfrutar...
música que es la expresión de aquella fuerza interior
que desafía la adversidad no con odio y rencor,
sino con amor para crear y compartir...
ese es Beethoven.”
Jesús Rivas



sábado 23 de febrero de 2008

Carta a Chang

Pescando en el río dormido de pensamientos.
Sombras de pandas caminan sobre las aguas.
Quiero saltar por la borda, bajar al fondo y ver las carpas y las sombras desde abajo.
No soy yo quien da el salto.
Hay una presencia,
Un geiser en pasiva ebullición
La piel enrojece,
Los ojos se abultan.
La luna atrae la masa.
Las linternas pasan navegando en su último viaje.
Llevan los espíritus en sus ínfimas bujías.
Querida Chang
Mis piernas y mis brazos no me responden.
Ya no hay mente.
Desde el fondo te saludo.
Estoy con las sombras y se platea el horizonte.
Me acarician las algas.
Un espejismo ha pasado.
Querida Chang
Que esta carta ilumine tu navegar.

Autor: Federico Germán Puchel

Lanterna dos afogados

Interpretado por Cassia Eller



Entre el deseo y el destino

Que tus yemas
vengan a mi encuentro
antes...
de que el fuego
me consuma


acrilio sobre tela 100 x 70
Por Néstor de Luca


Vida Entera
Letra y Música: Ricardo Gallardo

miércoles 20 de febrero de 2008

La Medianoche y el Cactus

el dolor, el amor, el deseo o frustracion
el reproche, la amargura, la certeza, el amor...
la ternura, el recuerdo...la dulzura, el amor
besos no dados, abrazos cerrados
el amor...el dolor
besos no dados, abrazos cerrados
el amor...
amor
nada más que amor...


Acrilico sobre tela 100x 70

Por Néstor De Luca

Soledad

Letra y Música de Ricardo Gallardo


Perro violeta con moquillo

Tuve la suerte de criarme en medio de la naturaleza. Allí los rayos me enseñaron lo que era la muerte repentina y la evanescencia de la vida. Las crías de los ratones me enseñaron que la muerte se mitigaba con la nueva vida. La madre loba que mata a uno de sus cachorros mortalmente herido me enseño la dura compasión de permitir que la muerte llegue a los moribundos. Peludas orugas que caían de las ramas y volvían a subir con esfuerzo
me enseñaron la virtud de la perseverancia....”
"Dejar morir, dejar pasar, dejar ser"


Clarissa Pinkola Estés
En "Mujeres que corren con Lobos"




"Perro violeta con moquillo"
acrílico sobre tela y papel 100x70cm

Por Néstor De Luca

martes 19 de febrero de 2008

Una Hermosa Receta de Amor y Fuga...


Acrílico sobre tela y papel 100x100cm
Néstor de Luca


Besos

Música y Letra: Ricardo Gallardo



Cautiva en la Jaula Imposible



Te proteges de los ojos de alguien que no te mira,
O si te mira no lo ves,
Y si lo ves no le entiendes…








Lagrimas cautivas en la celda de un amor enmudecido…

Tanto dolor gritando en mí
Imposible curar tanta herida... (me decía)

Las piedras no gritan pero están tan presentes en su silencio











Y el aire me posee en lugar de tus besos










Aprender a vivir con lo que a uno le falta…
eso …da PAZ
Pero Yo… no lo sabía
Y cuando lo supe…
No… pude…

Ahora callo
Y sólo dejo que SEA










Me entrego al instante
al calor del sol
al brillo de la luna
a lo gris de un cielo vestido con nubes

Que el tiempo
no sea mi derrota

Que la sal de mis lágrimas dejaron ya su amargura






Hay cosas que sólo se dicen con silencio,
y yo
Callándome
...
te las digo










Textos de la Obra Teatral
“Destellos de Luz en la Jaula Imposible”


Fotografía: Luz Munayco y Moi






Sospiro

Música de Bardo State



TV caliente


Acrílico sobre tela y papel
100x100cm
Néstor De Luca

"Lo verdaderamente extraño, no es que un ciego pinte,
sino que, frente al placer,
una persona que puede ver cierre los ojos para sentir mejor."
Néstor De Luca

Contracorriente

Letra y Música: Ricardo Gallardo


lunes 18 de febrero de 2008

buscando el camino a casa



Por Néstor de Luca
(acrílico sobre tela y papel 100x70cm)


Simplemente... Andar
Letra y Música: Ricardo Gallardo


años luz

I

Al igual que esa lágrima olvidada
que espera la caída en el equilibrio de tu rostro,
las estrellas se escurren por el viento de la noche,
para recordarte que los mejores momentos,
se comparten más allá de los rincones desolados del planeta

Para jurarte hasta el cansancio,
que ese interminable parpadeo de fuegos,
son más que luces, tardando luces en llegar a tus ojos

Que es más fácil perforar el terciopelo de la noche,
que escapar al peligroso encanto
que produce y demora
el dorado remolino de tu sexo

Ir saltando de planeta en planeta,
que descifrar el caprichoso código,
que dibujan las ondas de tu pelo


II
La luz de esa estrella que tanto te fascina,
partió de su cuerpo hace miles de años ya

La verás recién ahora, te hará meditar, velará tu sueño por la noche,
pero su luz partió a tu encuentro mucho tiempo atrás

antes de saber
que estarías aguardando despierta

Se ha desplazado en el vacío a miles de kilómetros por segundo,
pero su cuerpo no es otra cosa ahora,
que una masa de frío polvo apagado.


III
Mi amor por ti no está tan lejos
pero también partió a tu encuentro mucho antes de conocerte

Antes siquiera de que vos y yo hubiéramos nacido

Y aunque las estrellas cuelguen toda una vida
convencidas de estar unas muy cerca de las otras
yo viajo hacia vos,
desde ese mismo instante antes del instante

La velocidad de la luz me enceguece
Me lastima con sus aces, a medida en que tu aliento se aproxima

Confío en que pronto abrirás las ventanas
que ahora sí me recibirán tus ojos,
mucho antes de lo que demoró aquella estrella,
en comprender la trampa de la noche

Antes de que el viento helado de las sombras me congele
antes de que mi cuerpo también sea,
otra masa apagada de polvo.

Autor: Néstor De Luca




La Entrega
Música y Letra: Ricardo Gallardo

el asedio

Y el relámpago llegó
Fue una noche
El trueno llegó después
Y la casa tembló

Lo abarcó todo, envolviendo cimientos, muebles, tazas y recuerdos
Los que permanecían despiertos, vieron que el lugar se iluminaba
Los que ya dormían, supusieron que el estruendo y la luz,
eran el primer acto de una pesadilla olvidada

Pero sin lugar a dudas, el perfume llegó antes que nada
Todos en la casa coincidieron
Un penetrante ahogo; una dulce asfixia

Resignados, lamentando no poder dejarnos
llevar
por esas caricias parientes de la muerte,
saltamos de nuestros lechos, corrimos hacia las ventanas

Y allí estaban. Invadiendo todo el jardín, las vimos
Impactantes. Con la arrogancia de un ejército bárbaro
rodeándolo todo con sus colores teñidos de furia
Apuntando con sus pétalos cargados de aromas
Provocándonos. Demostrando que habían llegado para arrasarnos

Ardiendo de formas, de éxtasis planeaban sitiar la casa

Y ese ejército de flores amarillas, morenas y rojas,
se extendía hasta el mismo borde de la noche

Y ese ejército de flores amarillas, morenas y rojas,
incendiando voluntades avanzaba

Nos tomaron por sorpresa
si por la tarde, yo mismo había estado jugando sobre esas matas

Traición hermosa, de colores y fragancias

Pero ya era tarde para una honrosa retirada
Nuestro destino estaba sellado
Mis padres sin embargo, despreciaron la amenaza
“Parece que va a llover” fue el único sobresalto

Sin perder la compostura, mantuve mi lugar en la ventana
Como un mariscal en la colina, evalué el movimiento de las tropas

La caída era inminente
El ejército sin piedad atacaba
Trepaban las murallas,
Incendiaban de matices el paisaje tras su marcha

El perfume impiadoso, ya me dominaba
Entonces empezó a amanecer
Una a una las flores comenzaron a encorvarse
La retirada se hizo fuga; la fuga pánico
Para el mediodía, el perfume no era más que un lejano manto de gasas
y el peligro por fin se evaporó

Manteniendo la posición en la ventana,
estudié la situación
Sin éxito intenté contar las bajas
La luz me deparó, un campo sembrado de manchas
Cuerpos que por la noche habían sido belleza

Pensé entonces en el dulce vértigo
de ser puros y culpables a la vez
En el rojo que en un atardecer le roba
el cielo
al descuido de un infierno

Inclusive la arena que entorpece un mecanismo,
se convierte en perla en el alma de una ostra

Esa noche, corrí temprano a mi cama
Con algo de suerte, la oscuridad, la Luna y las sombras,
me regalarían otra fantástica batalla.

Autor: Néstor De Luca